No voy a redimirme ni dejar de expresarme. No voy a controlar cuerpo ni mente ajena que no sea la mía, ni tampoco dejar que otros lo hagan. No voy a compadecerme de defectos que sean efectivos, ni hacer que una virtud me vuelva fría. No voy a hacer nada pensando en lo que transcenderá en el mañana, ni me arrepentiré de haberme quedado con las ganas o cualquier resquicio de duda. No voy a crearme recuerdos que se olviden al dejar de recordarlos. A partir de ahora... no voy a hacer nada.
-Primera de las primerísimas, con una compacta de diccionario y mercadillo, El Carbayu, Lugones, 2010.

Sugerente
ResponderEliminar